Castillo de Megginch
Megginch Castle, Perth PH2 7SW, EscociaUna fortaleza histórica en el corazón del Carse of Gowrie
El castillo de Megginch es una histórica residencia fortificada situada al norte de la localidad de Errol, en el concejo de Perth and Kinross y el condado tradicional de Perthshire, en el centro de Escocia. Se encuentra en la fértil llanura del Carse of Gowrie, aproximadamente a quince kilómetros al este de Perth y dieciséis kilómetros al oeste de Dundee, sobre una pequeña elevación que antiguamente sobresalía como una isla entre los terrenos pantanosos del estuario del río Tay.
Sus orígenes se remontan al menos al siglo XV, aunque el edificio actual es el resultado de numerosas transformaciones realizadas durante los cinco siglos posteriores. Su núcleo más antiguo corresponde a una torre fortificada documentada hacia 1460, ampliada por la familia Hay en 1575 y posteriormente adaptada por los Drummond, que adquirieron la propiedad durante la segunda mitad del siglo XVII. Las reformas de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX transformaron progresivamente la antigua fortaleza en una residencia aristocrática, sin eliminar completamente sus características defensivas.
Megginch destaca también por la extraordinaria riqueza histórica de sus jardines, que conservan árboles centenarios, elementos de topiaria, jardines amurallados y una importante colección de variedades tradicionales de manzanas y peras escocesas. La finca constituye uno de los conjuntos patrimoniales más singulares de Perthshire por la continuidad de su ocupación familiar y por la superposición de diferentes etapas arquitectónicas y paisajísticas.
El castillo está protegido como monumento arquitectónico de categoría A desde el 5 de octubre de 1974, con la referencia LB10963 de Historic Environment Scotland. Sus jardines y terrenos históricos fueron incorporados el 1 de julio de 1987 al Inventory of Gardens and Designed Landscapes in Scotland, con la referencia GDL00278.
Los orígenes de Megginch: una antigua isla en el estuario del Tay
La historia de Megginch está estrechamente relacionada con las características geográficas del Carse of Gowrie, una extensa llanura agrícola situada en la orilla septentrional del estuario del Tay. Durante períodos anteriores, una parte importante de estos terrenos estuvo cubierta por aguas poco profundas, marismas y zonas pantanosas, entre las que sobresalían pequeñas elevaciones de terreno. Una de ellas era Megginch, cuyo nombre se interpreta tradicionalmente como «isla hermosa», una denominación que refleja su antiguo aislamiento respecto al paisaje circundante.
Según la tradición local, el lugar estuvo ocupado durante la Alta Edad Media por una pequeña comunidad religiosa dedicada a San Gilliemichael y Todos los Santos. Los responsables actuales de la propiedad relacionan aquel establecimiento con un antiguo jardín monástico y con cuatro grandes tejos que todavía sobreviven en los terrenos de la residencia. Se ha sugerido que estos árboles podrían alcanzar una antigüedad aproximada de mil años, aunque esa estimación debe entenderse con cautela, ya que la edad exacta de los ejemplares antiguos resulta difícil de determinar sin estudios dendrológicos específicos.
La presencia de una comunidad religiosa medieval resulta compatible con la importancia que tuvieron las tierras fértiles del valle del Tay para diferentes instituciones eclesiásticas escocesas. Sin embargo, no existen pruebas arqueológicas suficientes para reconstruir con precisión la organización del supuesto monasterio ni para establecer una relación documental directa entre sus ocupantes y los árboles conservados. Por ello, conviene distinguir esta tradición histórica de las referencias escritas posteriores, que permiten documentar con mayor seguridad la existencia de una residencia fortificada en Megginch.
La fortaleza medieval y la familia Kinninmont
El testimonio más antiguo de la construcción fortificada corresponde a una referencia documental de 1460, en la que se menciona una torre y fortaleza conocida como Ceinn Torr, vinculada a Megginch. La propiedad pertenecía entonces a la familia Kinninmont, un linaje de propietarios territoriales establecido en diferentes regiones del este de Escocia.
La residencia medieval probablemente consistía en una casa-torre de planta compacta, construida con gruesos muros de mampostería y concebida para proporcionar alojamiento y protección a sus propietarios. Este tipo de edificio era habitual entre la pequeña nobleza escocesa de los siglos XIV y XV, especialmente en propiedades rurales donde las fortificaciones debían combinar funciones domésticas, defensivas y administrativas. Aunque Megginch se encontraba en una región relativamente fértil y accesible, las tensiones políticas y las disputas territoriales justificaban la presencia de una construcción fortificada.
La información sobre los Kinninmont es fragmentaria. Las fuentes patrimoniales sitúan la transmisión de la propiedad a la familia Hay hacia 1480, mientras que la documentación familiar menciona a William Kinninmont como uno de los propietarios anteriores. Estas referencias no permiten establecer una sucesión completamente segura, pero confirman que el señorío existía mucho antes de las grandes reformas del siglo XVI.
La estructura de aquella torre medieval quedó progresivamente incorporada a las ampliaciones posteriores. Algunos muros, dependencias y elementos de circulación conservados en el edificio actual podrían pertenecer a esa fase temprana, aunque las sucesivas reformas dificultan identificar con exactitud todas las partes originales.
La familia Hay y las reformas de 1575
Durante los siglos XV y XVI, Megginch pasó a estar vinculado a la familia Hay, un linaje de gran importancia en la historia escocesa que poseía numerosas propiedades en Perthshire y en otras regiones del reino. Los Hay desarrollaron una prolongada relación con la monarquía y desempeñaron funciones militares, políticas y administrativas durante la Baja Edad Media y la época moderna.
Una de las principales referencias arquitectónicas del castillo corresponde a 1575, cuando se efectuaron importantes obras de ampliación. Un antiguo dintel de ventana, situado en la fachada oriental, conservaba una inscripción latina que atribuía la construcción a Peter Hay y mencionaba aquella fecha. Aunque la piedra se encuentra muy erosionada, su contenido fue registrado por estudios históricos anteriores y continúa siendo una referencia fundamental para conocer la evolución del edificio.
Existe, no obstante, una dificultad cronológica: el registro patrimonial señala que un Peter Hay relacionado con la adquisición de Megginch falleció en 1496. Por tanto, no resulta seguro identificar al personaje de la inscripción de 1575 con aquel propietario del siglo XV. La fecha debe entenderse como testimonio de una reforma realizada bajo la familia Hay, sin atribuirla necesariamente al mismo individuo mencionado en las primeras transmisiones documentales.
Las obras ampliaron la torre medieval y contribuyeron a configurar una residencia de mayores dimensiones, adaptada a las necesidades de la nobleza rural del siglo XVI. Las nuevas dependencias permitían disponer de espacios domésticos más amplios, mientras que las torrecillas, los hastiales escalonados y las pequeñas aberturas exteriores conservaban el carácter fortificado del conjunto. También existen referencias a jardines y elementos ornamentales de esta época, entre ellos un reloj de sol fechado en 1575, que demuestra que los propietarios comenzaban a prestar atención al entorno residencial.
La llegada de la familia Drummond
Durante la segunda mitad del siglo XVII, Megginch cambió de propietarios y pasó a manos de la familia Drummond, uno de los linajes históricamente más influyentes de Perthshire. Historic Environment Scotland sitúa la adquisición en 1664, mientras que la tradición familiar recoge la llegada de John y Jean Drummond en 1661. La diferencia puede responder a distintas etapas de ocupación y formalización de la compraventa, aunque no resulta posible resolverla de manera definitiva con la documentación consultada.
Según la historia conservada por los actuales propietarios, John y Jean trasladaron sus pertenencias desde Lennoch, cerca de Crieff, utilizando carros tirados por bueyes. Entre los objetos que llevaron consigo figuraban una antigua cuna familiar, un banco de madera ennegrecido por el humo y una espada de dos manos que la tradición atribuye a Maurice Drummond, un supuesto antepasado cruzado. Estos objetos han sido conservados como parte de la memoria familiar, aunque sus atribuciones medievales pertenecen principalmente al ámbito de la tradición genealógica.
La incorporación de Megginch al patrimonio de los Drummond marcó el comienzo de una prolongada etapa de transformaciones arquitectónicas y paisajísticas. Durante las décadas siguientes, sus propietarios ampliaron dependencias, reorganizaron los espacios interiores y desarrollaron jardines y plantaciones. A diferencia de otras grandes propiedades escocesas que cambiaron de manos repetidamente, Megginch mantuvo una notable continuidad familiar, circunstancia fundamental para la conservación de numerosos elementos históricos del conjunto.
Las reformas arquitectónicas de los siglos XVII y XVIII
Durante la década de 1680, el castillo experimentó modificaciones destinadas a mejorar su comodidad y adaptar la antigua fortaleza a las necesidades de una residencia señorial. Estas intervenciones alteraron la distribución interior y permitieron incorporar habitaciones más amplias, mejor iluminadas y adecuadas a la vida social de sus propietarios. Durante el siglo XVIII continuaron las reformas, especialmente bajo los Drummond que desempeñaron responsabilidades políticas y administrativas después de la Unión de Escocia e Inglaterra de 1707.
Uno de los miembros de la familia destacó como representante parlamentario de Perthshire y mostró un especial interés por la arquitectura y el diseño. Las fuentes históricas mencionan su colaboración con un profesional conocido como Mr Strachan, relacionado con algunas de las modificaciones de la residencia. Posteriormente, otros Drummond ampliaron los jardines y promovieron la plantación de avenidas arboladas, contribuyendo a transformar el paisaje de la finca.
Sin embargo, a finales del siglo XVIII, el castillo había atravesado un período de abandono parcial. La documentación familiar recuerda que, cuando uno de los propietarios regresó a Megginch, encontró las habitaciones ocupadas por palomas, una imagen que refleja el deterioro de determinadas dependencias. Esta situación cambió con la llegada de una nueva generación de Drummond, cuyos recursos económicos y aspiraciones sociales permitieron emprender reformas más ambiciosas.
Robert Drummond y las transformaciones de finales del siglo XVIII
Uno de los principales impulsores de la modernización de Megginch fue Robert Drummond, miembro de una rama familiar relacionada con el comercio marítimo británico. Su padre, Colin Drummond, había emigrado a Canadá durante la década de 1760, mientras que Robert desarrolló una carrera como capitán de embarcaciones mercantes que comerciaban con Asia.
La actividad marítima de Robert estuvo relacionada con la Compañía Británica de las Indias Orientales, una organización que desempeñó un papel fundamental en la expansión comercial y colonial británica. Los beneficios obtenidos mediante estas actividades contribuyeron a financiar importantes reformas de la propiedad. La documentación patrimonial indica que Drummond había alcanzado el mando de una embarcación mercante, el General Elliot, cuando todavía era muy joven.
Hacia 1790 se incorporó al castillo una ampliación de fachada curva y remates almenados, relacionada con diseños de Robert y James Adam, miembros de la célebre familia de arquitectos escoceses. La intervención combinaba elementos de inspiración clásica con referencias a la arquitectura baronial, creando una residencia más representativa sin eliminar por completo el carácter irregular del edificio antiguo.
Las reformas también afectaron a los interiores y a las dependencias auxiliares. En las décadas siguientes se incorporaron nuevas habitaciones, escaleras y elementos ornamentales, mientras que los jardines y las instalaciones agrícolas fueron reorganizándose para responder a las necesidades de una gran propiedad rural.
Las ampliaciones de 1820 y la configuración actual del castillo
Las reformas iniciadas a finales del siglo XVIII quedaron parcialmente incompletas y fueron retomadas durante las primeras décadas del XIX. En 1820, el arquitecto W. M. Mackenzie intervino en el edificio, completando algunas de las ampliaciones anteriores y construyendo un ala nororiental y un nuevo pórtico septentrional. Esta etapa contribuyó decisivamente a definir la silueta irregular y pintoresca que caracteriza al castillo en la actualidad.
La arquitectura de Megginch combina diferentes cuerpos de dos y tres plantas, torres, torrecillas angulares, hastiales escalonados y remates almenados. Las fachadas presentan una disposición asimétrica de ventanas, resultado de las sucesivas fases constructivas, mientras que los muros están levantados principalmente con mampostería de piedra y elementos de sillería en esquinas, accesos y molduras.
En la fachada meridional destaca un bloque de tres plantas con seis ejes de ventanas y una piedra heráldica fechada en 1820. La entrada incorpora una torre circular relativamente baja, con un acceso monumental moldurado. En la fachada occidental, orientada hacia los jardines, pueden reconocerse diferentes fases de construcción, incluida la ampliación curva de finales del siglo XVIII y una pequeña torrecilla con cubierta cónica. La fachada septentrional presenta otro pórtico, incorporado posteriormente, y diferentes volúmenes que reflejan la evolución histórica del edificio.
La configuración actual demuestra que Megginch no responde a un proyecto arquitectónico unitario. Su interés reside precisamente en la superposición de diferentes etapas, desde una torre medieval hasta una residencia aristocrática transformada según los gustos de los siglos XVIII y XIX.
Los interiores históricos de Megginch
El interior del castillo conserva elementos arquitectónicos y decorativos de distintas épocas. Entre ellos destaca una antigua escalera relacionada con las primeras fases de construcción, cuyo acceso presenta una puerta moldurada de piedra y una estructura abovedada de ladrillo. También sobresale el gran vestíbulo de la escalera principal, conocido como la armería, iluminado desde la parte superior mediante una cúpula y equipado con una escalera volada de balaustres decorativos de hierro fundido.
Las habitaciones principales reflejan las reformas aristocráticas de los siglos XVIII y XIX. El salón conserva una chimenea de mármol blanco y un techo ornamental reconstruido después de un incendio, mientras que la biblioteca presenta revestimientos de madera y una chimenea de mármol gris y blanco. El comedor incorpora un conjunto de paneles decorativos de madera con motivos de pliegues de lino, asociados a la fecha de 1575, aunque la documentación patrimonial señala que fueron trasladados desde otro emplazamiento, por lo que no deben considerarse necesariamente originales de esa habitación.
La combinación de estas decoraciones permite apreciar la transformación de una fortaleza medieval en una residencia destinada a la comodidad y a la representación social. El mobiliario, los objetos familiares y las obras de arte conservadas complementan el interés arquitectónico del conjunto, aunque muchas dependencias continúan formando parte de la vivienda privada de sus propietarios.
Las caballerizas y el palomar de 1807
Entre las construcciones auxiliares más importantes destaca el conjunto de caballerizas y palomar construido en 1807 por el capitán Robert Drummond. Se trata de un patio de planta aproximadamente cuadrangular, organizado mediante edificios de inspiración neogótica y rematado con elementos almenados y hastiales decorativos. La composición incluye dependencias destinadas originalmente a caballos, carruajes, almacenes y otras actividades relacionadas con la administración de la finca.
Uno de sus elementos más singulares es un palomar poligonal coronado por una veleta que reproduce un modelo del General Elliot, la embarcación mercante capitaneada por Robert Drummond durante su carrera marítima. Esta representación constituye un testimonio del orgullo familiar por su trayectoria y de las conexiones económicas entre las grandes propiedades rurales escocesas y el comercio internacional británico.
Las dependencias experimentaron diferentes usos durante los siglos XIX y XX. Algunas funcionaron como almacenes, panadería, cervecería y matadero, mientras que durante la década de 1930 se adaptaron espacios para actividades musicales y cinematográficas. En 1937 parte del conjunto llegó a utilizarse como estudio de cine y, durante la Segunda Guerra Mundial, determinadas habitaciones sirvieron como granero. Posteriormente, las instalaciones fueron rehabilitadas para celebraciones familiares y otras actividades.
Las caballerizas, el palomar, los muros y los accesos del conjunto están protegidos como edificio de categoría A, con la referencia LB10964 de Historic Environment Scotland.
Los jardines históricos y los grandes tejos de Megginch
Los jardines de Megginch constituyen uno de los aspectos más valiosos de la propiedad. Su historia se remonta al menos al siglo XVI, aunque la tradición familiar atribuye un origen considerablemente anterior a algunas de sus plantaciones. El conjunto combina jardines formales, terrazas, avenidas de árboles, espacios arbolados y extensos huertos que se han desarrollado durante diferentes períodos.
Entre sus elementos más conocidos figuran cuatro grandes tejos, considerados tradicionalmente restos de un antiguo jardín monástico. Las estimaciones históricas les atribuyen una edad próxima a mil años, aunque no existe una datación concluyente. Los árboles alcanzan dimensiones extraordinarias y forman parte de los ejemplares más destacados de su especie en Escocia. Uno de ellos ha sido descrito en la documentación patrimonial como uno de los tejos más altos del país.
El jardín también conserva una antigua avenida de acebos, posiblemente anterior al siglo XVII, que conduce hacia la capilla de la finca. Durante el siglo XVIII se incorporaron avenidas de robles y tilos, mientras que en el XIX se desarrollaron parterres formales, jardines de terraza y diferentes colecciones ornamentales. La continuidad de estas plantaciones permite reconocer la evolución del paisajismo escocés desde los antiguos jardines señoriales hasta las composiciones románticas y formales de la época victoriana.
Una de las principales características de Megginch es su topiaria de tejos, formada por árboles y setos podados para crear figuras geométricas y ornamentales. Algunos ejemplares fueron plantados hacia 1895, mientras que otros se organizaron para conmemorar acontecimientos familiares y reales. Entre ellos destaca una composición en forma de corona, relacionada con el jubileo de oro de la reina Victoria en 1887 y con las bodas de oro de John y Frances Drummond, celebradas en 1885.
El jardín de terrazas y las reformas del siglo XIX
La organización del paisaje de Megginch experimentó importantes transformaciones durante el siglo XIX. Hacia 1830 se desarrolló un jardín de terrazas sobre el sector occidental de la propiedad, incorporando parterres ornamentales y recorridos que permitían contemplar la residencia desde diferentes perspectivas. El diseño estaba relacionado con la tradición de los jardines formales y con el interés de la familia Drummond por la botánica y la horticultura.
La documentación histórica atribuye parte de estas intervenciones a Lady Charlotte Drummond y Geraldine Drummond, aunque pertenecieron a generaciones diferentes y sus aportaciones deben situarse en distintas etapas. Las mejoras incluyeron plantaciones de flores, arbustos y especies ornamentales, además de la naturalización de plantas bulbosas en los bosques. Esta práctica consistía en dispersar semillas o bulbos para que las flores se extendieran progresivamente por el terreno y crearan grandes superficies de color durante la primavera.
El jardín de terrazas conserva elementos arquitectónicos como pequeños muros de piedra, escaleras, fuentes y un templete de inspiración clásica formado por columnas estriadas. También contiene relojes de sol y diferentes esculturas, entre ellas una pequeña representación de una baronesa Strange durante su infancia. Estas piezas reflejan el carácter personal y familiar de los jardines, que fueron concebidos no solo como espacios ornamentales, sino también como lugares de memoria.
Uno de sus atractivos más conocidos es la floración primaveral de los narcisos, que se extienden por amplias zonas de la propiedad y constituyen uno de los principales motivos de las jornadas de apertura pública organizadas cada año.
Los jardines amurallados
Megginch conserva varios jardines amurallados de diferentes épocas, protegidos como edificios de categoría B, con la referencia LB10965. El jardín superior, utilizado tradicionalmente para el cultivo de hortalizas y frutas, incorpora estructuras relacionadas con obras efectuadas en 1711 y 1872. Algunos de sus muros podrían conservar elementos de una construcción anterior, posiblemente del siglo XVI, aunque su datación no está completamente establecida.
El conjunto incluye también un jardín septentrional construido en 1796, cuyos muros de ladrillo rojo fueron diseñados para facilitar el cultivo de plantas que necesitaban temperaturas más elevadas. En determinados sectores se instalaron conductos de calefacción alimentados por estufas de carbón, un sistema conocido como hot walls, que permitía aprovechar el calor acumulado por la fábrica de ladrillo y proteger las especies más delicadas del frío escocés.
Durante el siglo XX se introdujeron nuevas composiciones ornamentales, entre ellas un jardín astrológico creado en 1993. La combinación de espacios productivos, elementos decorativos y estructuras históricas permite estudiar la evolución de la horticultura aristocrática desde los métodos tradicionales de cultivo hasta las intervenciones paisajísticas contemporáneas.
El huerto histórico y la conservación de variedades frutales escocesas
Uno de los aspectos más singulares de Megginch es su dedicación a la recuperación de antiguas variedades de manzanas y peras. La región del Carse of Gowrie posee una larga tradición frutícola, favorecida por sus suelos fértiles y por un clima relativamente benigno en comparación con otras zonas de Escocia. Durante siglos, las propiedades rurales de Perthshire cultivaron frutas destinadas al consumo doméstico y al comercio regional, utilizando el río Tay como importante vía de transporte.
Con la expansión de la agricultura industrial y la introducción de variedades comerciales más uniformes, numerosas especies tradicionales fueron desapareciendo de los huertos escoceses. Para evitar esta pérdida, Catherine Drummond-Herdman, descendiente de los propietarios históricos, impulsó desde 2005 un programa de recuperación y conservación de árboles frutales antiguos. El proyecto permitió restaurar el huerto y ampliar considerablemente las colecciones de variedades escocesas.
Según la documentación publicada por Soil Association, el huerto llegó a reunir aproximadamente 1.400 árboles correspondientes a más de 800 variedades, incluyendo manzanas de mesa, manzanas destinadas a la elaboración de sidra y peras tradicionales. La importancia del proyecto reside especialmente en la conservación de la diversidad genética, que puede contribuir a mejorar la resistencia de los cultivos frente a enfermedades, cambios climáticos y otras amenazas.
Megginch alberga colecciones nacionales de plantas dedicadas a variedades tradicionales escocesas de manzanas y peras, así como a manzanas para sidra. Su conservación combina objetivos patrimoniales, agrícolas y ambientales, proporcionando un ejemplo destacado de recuperación de recursos vegetales vinculados con la historia rural de Escocia.
El incendio de 1969 y la restauración del castillo
Uno de los acontecimientos más graves de la historia reciente de Megginch fue el incendio de 1969, que destruyó parte del ala meridional y provocó importantes daños en diferentes dependencias interiores. Entre los elementos afectados se encontraba un elaborado techo ornamental relacionado con las reformas del siglo XVIII, cuya pérdida supuso un grave perjuicio para el patrimonio arquitectónico del edificio.
Durante los años siguientes se emprendieron trabajos de restauración destinados a recuperar las estructuras dañadas y devolver al castillo una apariencia cercana a la que había adquirido durante sus principales etapas históricas. Las intervenciones incluyeron la reconstrucción de elementos decorativos, la reparación de cubiertas y muros y la recuperación de diferentes espacios interiores. El techo del salón fue reconstruido por Cramb, mientras que el gran vestíbulo de la escalera recuperó parte de su antiguo esplendor.
La restauración realizada entre 1969 y 1970 constituye una etapa especialmente importante en la conservación contemporánea de Megginch. Permitió evitar que los daños del incendio provocaran un deterioro irreversible y facilitó la continuidad del uso residencial de la propiedad.
Cherry Drummond, decimosexta baronesa Strange
Durante la segunda mitad del siglo XX, Megginch estuvo especialmente vinculado a Cherry Drummond (1928-2005), decimosexta baronesa Strange, que heredó la dignidad nobiliaria y desempeñó una activa función pública en la Cámara de los Lores británica.
Cherry pertenecía a la familia Drummond de Megginch y estaba relacionada con la sucesión histórica del título de barón Strange, una dignidad de origen medieval que había pasado por diferentes ramas familiares. En 1987 consiguió ocupar su escaño en la Cámara de los Lores y, después de la reforma parlamentaria de 1999, fue una de las pocas personas con títulos hereditarios que conservaron su derecho a participar en aquella institución mediante elección interna.
Su actividad política estuvo acompañada de un importante compromiso con las familias de los militares británicos. Entre 1990 y 2005 presidió la War Widows' Association, organización dedicada a apoyar a las viudas y familias de quienes habían fallecido durante el servicio militar. También mantuvo un estrecho interés por la conservación de Megginch, sus jardines y sus tradiciones familiares.
La página oficial del castillo recuerda que Cherry acostumbraba a llevar flores de los jardines de Megginch a la Cámara de los Lores, convirtiendo una costumbre personal en una expresión de su vinculación con la propiedad escocesa. Su fallecimiento en 2005 marcó el final de una etapa, aunque sus descendientes continuaron vinculados a la conservación del conjunto.
El rodaje de Rob Roy en Megginch
Durante la década de 1990, Megginch adquirió también cierta notoriedad como escenario cinematográfico. En 1994, el castillo y sus dependencias auxiliares fueron utilizados durante el rodaje de la película Rob Roy, dirigida por Michael Caton-Jones y estrenada en 1995.
La producción, protagonizada por Liam Neeson y Jessica Lange, recrea la vida del célebre personaje histórico Robert Roy MacGregor, conocido como Rob Roy, un ganadero y proscrito de las Highlands que vivió entre 1671 y 1734. La película utiliza diferentes localizaciones escocesas para representar el paisaje y los asentamientos de comienzos del siglo XVIII.
En Megginch se rodaron escenas de una localidad en el patio de las antiguas caballerizas, aprovechando su arquitectura histórica y su ambiente rural. Algunos residentes y animales de la finca participaron como extras. La documentación patrimonial señala que ciertas piezas de atrezo permanecieron en el conjunto después de la filmación, entre ellas una cruz de aspecto celta fabricada en fibra de vidrio, ubicada en el entorno de los jardines amurallados.
La capilla y las construcciones auxiliares
La finca conserva numerosas construcciones históricas que complementan el interés arquitectónico del castillo. Entre ellas destacan la capilla familiar, las antiguas caballerizas, los jardines amurallados, una casa de hielo, diferentes casas de guarda y un arco ornamental de inspiración gótica. Estos edificios reflejan la complejidad de una propiedad aristocrática que, durante siglos, funcionó como residencia familiar, centro de administración agrícola y espacio de recreo.
La casa de hielo, probablemente construida hacia 1800 para Robert Drummond, presenta una estructura abovedada destinada a conservar hielo durante los meses cálidos. Antes de la aparición de los sistemas modernos de refrigeración, estas instalaciones permitían mantener alimentos y bebidas a temperaturas bajas, utilizando el aislamiento proporcionado por gruesos muros de piedra y cámaras parcialmente enterradas.
Las casas de guarda situadas junto a los antiguos accesos a la propiedad también presentan un considerable interés arquitectónico. Destacan las construidas en 1794, con ventanas de inspiración gótica y elementos almenados que recuerdan el carácter histórico de la residencia principal. Algunas fueron ampliadas durante el siglo XX, mientras que otras conservaron buena parte de su configuración original.
El conjunto de construcciones auxiliares está protegido mediante diferentes catalogaciones de Historic Environment Scotland, con categorías A, B y C según su importancia arquitectónica e histórica. Esta protección reconoce que el valor patrimonial de Megginch no reside únicamente en el edificio principal, sino también en la relación entre la residencia, los jardines, los accesos y las antiguas instalaciones agrícolas.
Megginch en la actualidad
El castillo de Megginch continúa siendo una residencia familiar privada vinculada a los descendientes de la familia Drummond. Su conservación y gestión contemporánea están especialmente relacionadas con Catherine Drummond-Herdman y su esposo, Giles Herdman, que han impulsado iniciativas de restauración, horticultura, producción local y aprovechamiento cultural de las instalaciones históricas.
La finca ha desarrollado actividades relacionadas con la producción de alimentos, la conservación de variedades frutales y la celebración de eventos privados. En 2020 se puso en marcha un mercado de productores locales en las antiguas dependencias de carruajes, mientras que en 2021 se completaron reformas de algunos espacios destinados a celebraciones, entre ellos el salón de baile y la Camellia House.
El castillo no funciona como un museo abierto permanentemente al público, ya que conserva su condición de vivienda privada. Sin embargo, sus jardines participan ocasionalmente en el programa Scotland's Gardens Scheme, que organiza jornadas especiales de apertura para apoyar diferentes causas benéficas. Estas visitas permiten recorrer determinados espacios ajardinados, contemplar los grandes tejos, disfrutar de la floración de los narcisos y conocer las colecciones tradicionales de árboles frutales.
La apertura pública más reciente anunciada para 2026 tuvo lugar el domingo 12 de abril, por lo que no debe interpretarse como un horario de visita regular. Para futuras jornadas de apertura, actividades privadas o información sobre el uso del recinto, es recomendable consultar la página oficial de Megginch Castle o la ficha de Scotland's Gardens Scheme.
Megginch constituye un ejemplo especialmente interesante de continuidad histórica en una propiedad señorial escocesa. Su arquitectura permite reconocer la evolución de una fortaleza medieval hacia una residencia aristocrática, mientras que sus jardines conservan tradiciones hortícolas desarrolladas durante varios siglos. La combinación de árboles antiguos, construcciones protegidas, colecciones frutales y memoria familiar convierte el conjunto en un testimonio excepcional de la historia rural y nobiliaria de Perthshire.
Fuentes consultadas:
Historic Environment Scotland: Megginch Castle and Garden Structures (LB10963). Registro oficial del edificio protegido, con clasificación patrimonial de categoría A, descripción arquitectónica, fases constructivas, reformas de los siglos XVIII y XIX y restauración posterior al incendio de 1969.
Historic Environment Scotland: Megginch Castle (GDL00278). Inventario oficial del paisaje histórico, con información sobre los antiguos propietarios, los jardines, las avenidas arboladas, los tejos centenarios y la evolución de la finca desde el siglo XVI.
Historic Environment Scotland: Megginch Castle, Stables, Dovecot, Screen Walls and Gatepiers (LB10964). Catalogación de las caballerizas y el palomar de 1807, con referencias a Robert Drummond, su carrera marítima y los diferentes usos de las dependencias auxiliares.
Historic Environment Scotland: Megginch Castle, Walled Gardens (LB10965). Registro patrimonial de los jardines amurallados, con descripción de sus estructuras históricas, las instalaciones de calefacción, las reformas del siglo XIX y el jardín astrológico de 1993.
Historic Environment Scotland: Megginch Castle, Icehouse (LB10966). Descripción de la casa de hielo construida probablemente hacia 1800, con información sobre su estructura abovedada y su vinculación con Robert Drummond.
Historic Environment Scotland: Megginch Castle, North Lodges and Gatepiers (LB10969). Registro de las antiguas casas de guarda, con referencias a su construcción en 1794 y a sus características arquitectónicas de inspiración gótica.
Megginch Castle: Castle History. Historia oficial de la propiedad, con información sobre sus orígenes, la familia Drummond, la baronesa Strange, el rodaje de Rob Roy y las iniciativas contemporáneas de restauración y conservación.
Soil Association: Scottish Apples – Reviving a Lost Heritage, Catherine Drummond-Herdman. Estudio sobre la recuperación de variedades frutales tradicionales, la conservación de la diversidad genética y el desarrollo del huerto histórico de Megginch.
Scotland's Gardens Scheme: Megginch Castle. Información sobre los jardines, las colecciones nacionales de plantas, los árboles singulares y las condiciones de apertura pública estacional.
Megginch Castle: página oficial. Información actual sobre la ubicación, la gestión de la propiedad, las celebraciones privadas y las actividades desarrolladas en la finca.
Fuente inicial: en.wikipedia.org
Imagen destacada: www.sglh.org