Castillo de Mey

Mey, Thurso KW14 8XH, Escocia

Una fortaleza renacentista frente a las islas Orcadas

El castillo de Mey, conocido anteriormente como castillo de Barrogill (Barrogill Castle), es una histórica residencia fortificada situada en la costa septentrional de Caithness, en las Tierras Altas de Escocia. Se encuentra en la parroquia de Canisbay, aproximadamente a 24 kilómetros al este de Thurso y a 10 kilómetros al oeste de John o' Groats, sobre un terreno ligeramente elevado que domina el estrecho de Pentland y, en días despejados, permite contemplar las islas Orcadas.

Construido durante la segunda mitad del siglo XVI por la poderosa familia Sinclair, condes de Caithness, constituye uno de los ejemplos más característicos de la arquitectura señorial escocesa de aquella época. Su planta en Z, las torres angulares, las pequeñas torrecillas apoyadas sobre ménsulas y los elementos defensivos originales reflejan la transición entre los castillos medievales y las residencias aristocráticas del Renacimiento escocés.

A lo largo de su historia, Mey experimentó numerosas transformaciones que modificaron considerablemente su aspecto. Sin embargo, su etapa más conocida comenzó en 1952, cuando fue adquirido por Isabel Bowes-Lyon, la reina madre británica, quien lo restauró y convirtió en su residencia vacacional favorita en el norte de Escocia.

Actualmente, el castillo y sus jardines constituyen un conjunto patrimonial protegido, reconocido por su importancia arquitectónica, histórica y paisajística.

Los orígenes del castillo y la familia Sinclair

Las tierras de Mey pertenecieron originalmente a los obispos de Caithness, que ejercieron una importante influencia territorial y religiosa en el extremo septentrional de Escocia durante la Edad Media. Se ha sugerido que en el emplazamiento existió anteriormente una construcción fortificada destinada al almacenamiento de grano, aunque no se conocen pruebas suficientes para reconstruir con precisión su aspecto o cronología.

En 1567, George Sinclair, cuarto conde de Caithness, adquirió la propiedad y promovió la construcción de una nueva residencia fortificada. Las principales obras se sitúan aproximadamente entre 1566 y 1572, durante el reinado de María I de Escocia y los primeros años de la minoría de edad de Jacobo VI.

El castillo fue concebido para su segundo hijo, William Sinclair, en un período en el que los condes de Caithness mantenían una considerable autoridad sobre el territorio y participaban activamente en las complejas rivalidades familiares y políticas de las Highlands.

La historia de los Sinclair estuvo marcada por numerosos enfrentamientos internos. En 1573, William fue asesinado durante una visita al castillo de Girnigoe, otra de las fortalezas de la familia. Según la tradición histórica recogida por los responsables de Mey, el responsable fue su hermano mayor, John Sinclair, que llevaba varios años recluido por orden de su padre. William había descubierto sus planes de fuga y los había comunicado al conde. John también murió violentamente poco después.

Tras estos acontecimientos, la propiedad pasó al tercer hijo del conde, George Sinclair, quien estableció la rama familiar de los Sinclair de Mey. Sus descendientes conservaron el castillo durante generaciones y uno de ellos heredó el condado de Caithness en 1789.

En algún momento de su evolución histórica, el edificio adoptó el nombre de castillo de Barrogill, denominación que mantuvo hasta mediados del siglo XX. También llegó a convertirse en una de las principales residencias de los condes de Caithness.

Arquitectura y elementos defensivos

El núcleo original del castillo de Mey responde a una planta en Z, una disposición habitual en determinadas casas-torre escocesas de los siglos XVI y XVII. Esta configuración combina un cuerpo principal rectangular con torres que sobresalen de sus extremos en posiciones opuestas, facilitando la vigilancia de los accesos y de los lienzos exteriores.

El edificio principal presenta tres plantas y un ático, mientras que una de las torres cuadrangulares, situada en el extremo sureste, alcanza cinco niveles. En el extremo opuesto existía otra torre vinculada a las comunicaciones verticales del edificio. La combinación de estos volúmenes produce una silueta irregular, reforzada por los hastiales, las chimeneas y las pequeñas torrecillas angulares.

Entre sus elementos arquitectónicos más característicos destacan las torrecillas apoyadas sobre ménsulas de piedra, algunas con elaborados soportes decorativos. En la torre principal se conservan ménsulas talladas con cabezas de querubines alados, un detalle ornamental poco habitual que evidencia la incorporación de motivos renacentistas a la arquitectura defensiva escocesa.

Los gruesos muros de mampostería presentan numerosas troneras para armas de fuego, especialmente en la planta baja y en determinados puntos de las torres. Estas aberturas permitían defender los accesos y aproximaciones al edificio, aunque su presencia también respondía al prestigio asociado a las residencias fortificadas de la nobleza.

La organización original incluía escaleras de caracol, habitaciones distribuidas en distintos niveles y dependencias auxiliares destinadas a las necesidades domésticas de sus ocupantes. Las torres sobresalientes permitían disponer de espacios adicionales sin alterar completamente la estructura del cuerpo principal.

Al norte se conserva un patio cerrado por muros de piedra, al que se accede mediante una entrada de arco semicircular. Esta puerta constituye uno de los elementos históricos que mejor han mantenido su configuración original.

Las reformas posteriores alteraron la distribución interior, las ventanas, los accesos y algunos remates superiores, de manera que el aspecto actual combina estructuras del siglo XVI con intervenciones realizadas durante los siglos siguientes.

Las transformaciones de los siglos XVII y XVIII

Durante los siglos XVII y XVIII, los propietarios de Mey adaptaron progresivamente la antigua casa-torre a las necesidades de una residencia señorial. Estas modificaciones respondían a una tendencia generalizada en Escocia: los castillos dejaron de concebirse exclusivamente como construcciones defensivas y comenzaron a incorporar espacios más amplios, luminosos y cómodos.

Se modificaron diferentes dependencias, se abrieron o ampliaron ventanas y se reorganizaron algunas áreas interiores. Las intervenciones también afectaron a las construcciones auxiliares y al entorno inmediato de la residencia.

El paisaje que rodea el castillo experimentó una transformación importante entre aproximadamente 1750 y 1875, especialmente durante las primeras décadas del siglo XIX. Se organizaron jardines, zonas arboladas, terrenos de recreo y espacios agrícolas que contribuyeron a configurar la imagen señorial de la propiedad.

La distribución histórica de estos jardines aparece reflejada en los mapas elaborados durante el siglo XIX, y una parte importante de aquella organización paisajística todavía puede reconocerse en la actualidad.

La reforma de William Burn en el siglo XIX

En 1819, el duodécimo conde de Caithness encargó una importante reforma al arquitecto escocés William Burn, uno de los principales representantes de la arquitectura señorial británica del siglo XIX.

Burn introdujo modificaciones inspiradas en el estilo baronial escocés y en las tendencias historicistas de la época. Entre sus intervenciones más destacadas se encontraba la construcción de una entrada monumental en la fachada meridional, con un pórtico de inspiración medieval que reorganizaba el acceso principal al edificio.

También incorporó un nuevo vestíbulo y un ala occidental de dos plantas destinada, entre otras funciones, al comedor. Estas ampliaciones permitieron disponer de espacios de representación más adecuados a los gustos y las necesidades de la aristocracia decimonónica.

Los elementos almenados, las torrecillas decorativas y las modificaciones de los volúmenes superiores reforzaron la apariencia romántica del castillo, aunque algunas de estas incorporaciones alteraron considerablemente su configuración renacentista original.

La reforma de Burn tuvo una influencia decisiva en la imagen posterior de Mey. Sin embargo, varias de sus intervenciones fueron eliminadas o modificadas durante la restauración promovida por la reina madre en la década de 1950.

El final de la propiedad de los condes de Caithness

La larga vinculación del castillo con la familia Sinclair comenzó a debilitarse a finales del siglo XIX. En 1889 falleció George Sinclair, decimoquinto conde de Caithness, sin descendencia directa, después de haber legado la propiedad a su amigo F. G. Heathcote bajo la condición de que incorporase el apellido Sinclair.

Posteriormente, la propiedad cambió de manos y acabó siendo adquirida por el capitán F. B. Imbert-Terry en 1929.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el castillo fue utilizado como alojamiento para oficiales. Sin embargo, la falta de mantenimiento y las dificultades económicas que afectaban a muchas grandes propiedades rurales británicas contribuyeron a su progresivo deterioro.

Hacia 1950, una parte de las explotaciones agrícolas vinculadas a la finca había sido vendida y el edificio se encontraba en condiciones precarias. Algunas dependencias habían quedado inutilizables y únicamente una parte de la torre principal seguía siendo habitable.

El antiguo castillo de los Sinclair parecía destinado a un futuro incierto, hasta que una circunstancia inesperada cambió completamente su historia.

La llegada de la reina madre Isabel en 1952

En febrero de 1952 falleció el rey Jorge VI del Reino Unido, esposo de Isabel Bowes-Lyon, quien pasó a ser conocida como la reina madre tras la subida al trono de su hija Isabel II.

Ese mismo año, durante una estancia en Caithness, la reina madre descubrió el entonces denominado castillo de Barrogill. Aunque el edificio presentaba un importante deterioro, quedó impresionada por su carácter histórico, su aislamiento y su privilegiada ubicación frente al estrecho de Pentland.

Decidió adquirirlo en 1952 y emprender una restauración destinada a convertirlo en una residencia privada donde pudiera descansar lejos de las obligaciones y ceremonias de la vida oficial.

Una de sus primeras decisiones fue recuperar el nombre de castillo de Mey, sustituyendo la denominación de Barrogill que había utilizado durante generaciones.

La reina madre participó activamente en la recuperación del edificio y mostró especial interés por conservar su carácter histórico. Frente a la monumentalidad de otras residencias reales británicas, buscaba un ambiente más sencillo y doméstico, adecuado para sus visitas privadas al norte de Escocia.

Su relación con Mey se convirtió en uno de los aspectos más personales de su vida durante la segunda mitad del siglo XX, y el castillo terminó siendo especialmente identificado con su figura.

La restauración del castillo y sus jardines

Entre 1953 y 1955 se desarrollaron importantes trabajos de reparación y restauración, destinados a recuperar las dependencias habitables y proteger el edificio frente a las difíciles condiciones meteorológicas de la costa de Caithness.

Las obras incluyeron la reparación de cubiertas y muros, mejoras en los revestimientos exteriores, la rehabilitación de habitaciones y la instalación de servicios modernos. También se introdujeron sistemas de electricidad y abastecimiento de agua adecuados para el uso residencial.

Algunas de las transformaciones realizadas por William Burn durante el siglo XIX fueron retiradas o modificadas para recuperar una apariencia más próxima al carácter tradicional de la fortaleza.

En el ala occidental se introdujeron cambios en la distribución y las ventanas. Sobre una de las nuevas aberturas del comedor se colocó un emblema heráldico de la reina madre, tallado hacia 1954 por el escultor escocés Hew Lorimer. Para realizar estos trabajos se utilizó piedra procedente de una cantera local que fue reabierta expresamente.

La rehabilitación de determinadas dependencias continuó durante los años siguientes, y la recuperación del ala occidental se completó hacia 1960.

Paralelamente se restauraron los jardines, los caminos, los terrenos arbolados y otros espacios de la finca. La reina madre dedicó una atención especial a la jardinería, adaptando las plantaciones a las condiciones de viento, lluvia y salinidad propias de esta región.

El conjunto fue recuperando progresivamente su función residencial, sin perder la apariencia de una antigua casa señorial escocesa.

Los jardines amurallados y el paisaje de Mey

Los jardines constituyen uno de los principales atractivos del castillo. Su diseño combina espacios formales, áreas arboladas, parterres, jardines amurallados y extensiones de césped que se integran en el paisaje costero de Caithness.

El clima de esta zona representa un desafío para el cultivo de numerosas especies ornamentales. La proximidad del mar, los fuertes vientos y la exposición a las tormentas obligaron a desarrollar medidas de protección para las plantaciones.

Una de las estructuras más características es el Gran Muro de Mey (Great Wall of Mey), una barrera de piedra de aproximadamente 3,7 metros de altura que protege los jardines del viento y de las partículas de sal transportadas desde la costa.

Gracias a esta protección fue posible cultivar flores, arbustos y otras especies que difícilmente habrían prosperado en terrenos completamente expuestos.

El paisaje histórico del castillo comprende aproximadamente 40 hectáreas de terrenos ajardinados y zonas de parque, aunque la superficie correspondiente a los jardines formales y las áreas amuralladas es considerablemente menor.

Los responsables de la conservación han mantenido la intención de preservar el carácter de los jardines tal como fueron disfrutados por la reina madre, especialmente durante sus estancias de verano y otoño.

La importancia histórica y paisajística del conjunto está reconocida mediante su inclusión en el Inventory of Gardens and Designed Landscapes in Scotland, con la referencia GDL00096, además de la protección arquitectónica de categoría A que corresponde al castillo y sus muros.

La residencia favorita de la reina madre

Durante casi medio siglo, Mey se convirtió en un lugar de retiro especialmente apreciado por Isabel Bowes-Lyon. La reina madre acostumbraba a pasar unas tres semanas en agosto y aproximadamente diez días en octubre, aprovechando la tranquilidad de la costa norte de Escocia.

A diferencia de otras residencias vinculadas a la monarquía británica, el castillo conservó un ambiente doméstico y relativamente informal. Sus habitaciones estaban decoradas con muebles, retratos, objetos personales y recuerdos familiares que reflejaban los gustos de su propietaria.

La reina madre mantuvo una relación cercana con la comunidad de Caithness y mostró un interés constante por las actividades agrícolas, la conservación del paisaje y las tradiciones rurales de la región.

En 1958 adquirió la cercana explotación agrícola de Longoe Farm, ampliando las tierras vinculadas a la propiedad.

También permitió la apertura de los jardines al público durante determinados días del año con fines benéficos, dentro del programa Scotland's Gardens Scheme. Aquella iniciativa representó un precedente importante de las visitas que se organizarían posteriormente.

Su última estancia en Mey tuvo lugar en octubre de 2001. Falleció el 30 de marzo de 2002, a los 101 años, dejando un legado especialmente visible en la conservación del castillo y sus jardines.

La creación del Queen Elizabeth Castle of Mey Trust

Con el objetivo de garantizar el futuro del castillo, la reina madre creó una fundación patrimonial mediante una escritura formalizada el 11 de junio de 1996. La entidad recibió el nombre de Queen Elizabeth Castle of Mey Trust y asumió la responsabilidad de preservar la propiedad para las generaciones futuras.

La reina madre transfirió el castillo, sus jardines y parte de las tierras asociadas a la fundación, acompañando la cesión con recursos destinados a contribuir a su mantenimiento.

Entre los objetivos principales de la organización se encontraban la conservación del patrimonio arquitectónico, la divulgación de su historia, el mantenimiento del entorno paisajístico y el apoyo a actividades agrícolas y comunitarias vinculadas a Caithness.

Tras el fallecimiento de la reina madre en 2002, el castillo comenzó a abrirse regularmente al público durante la temporada turística, permitiendo que los visitantes conocieran algunas de sus habitaciones y los jardines restaurados.

En 2007 se inauguró un nuevo centro de visitantes, destinado a mejorar las instalaciones y facilitar la interpretación histórica de la propiedad.

La gestión patrimonial continuó evolucionando y, desde enero de 2019, quedó vinculada a The Prince's Foundation, organización relacionada con el entonces príncipe Carlos, actual rey Carlos III. El monarca ha mantenido una estrecha relación personal con el castillo desde su juventud y ha contribuido a dar continuidad al legado de su abuela.

El Granary Lodge y la recuperación de las dependencias agrícolas

La conservación de Mey también ha incluido la reutilización de antiguos edificios auxiliares. Uno de los proyectos más destacados fue la transformación de un conjunto de construcciones agrícolas en el Granary Lodge, un alojamiento situado dentro de los terrenos de la propiedad.

Inaugurado oficialmente en mayo de 2019 por el entonces príncipe Carlos, el establecimiento se desarrolló a partir de antiguas dependencias relacionadas con los establos y el almacenamiento agrícola.

La intervención incorporó diez habitaciones y procuró emplear materiales, profesionales y recursos locales, además de soluciones destinadas a mejorar la eficiencia energética.

El proyecto permitió dar un nuevo uso a edificaciones históricas que habían perdido su función original, contribuyendo al mantenimiento económico de la finca y a la actividad turística de Caithness.

Esta iniciativa forma parte de un modelo de conservación en el que el patrimonio arquitectónico, el paisaje y los usos contemporáneos se combinan para favorecer la continuidad de la propiedad.

El castillo de Mey en la actualidad

El castillo de Mey se conserva como uno de los conjuntos históricos más singulares del extremo septentrional de Escocia. Su importancia reside tanto en su arquitectura renacentista como en su prolongada vinculación con los condes de Caithness y, posteriormente, con la familia real británica.

El edificio está protegido como monumento arquitectónico de categoría A desde el 13 de abril de 1971, con la referencia LB1797 del registro de Historic Environment Scotland.

La visita permite conocer algunas de las dependencias utilizadas por la reina madre, entre ellas el vestíbulo, la biblioteca, diferentes salones, el comedor y las antiguas áreas de servicio. Los espacios interiores conservan buena parte del carácter doméstico que adquirieron durante el siglo XX.

Los jardines, los terrenos exteriores y las instalaciones para visitantes complementan el recorrido. También existe un pequeño centro de animales de granja que contribuye a mostrar la relación histórica de la propiedad con las actividades rurales.

El acceso público es estacional y puede estar sujeto a cierres especiales. Por ello, antes de desplazarse es recomendable consultar las fechas y los horarios de apertura en la página oficial del castillo de Mey.

Más allá de su asociación con la monarquía británica, Mey constituye un ejemplo especialmente interesante de la evolución de las fortalezas escocesas: desde una casa-torre construida por una poderosa familia nobiliaria en el siglo XVI hasta una residencia aristocrática transformada, recuperada y conservada como parte del patrimonio histórico de Escocia.


Fuentes consultadas:

Historic Environment Scotland: Castle of Mey and Garden Walls (LB1797). Registro oficial del edificio protegido, con descripción de sus características arquitectónicas, principales reformas históricas y clasificación patrimonial de categoría A.

Historic Environment Scotland: Castle of Mey (Barrogill Castle), Designed Landscape (GDL00096). Inventario oficial del paisaje histórico, los jardines, las áreas arboladas y las transformaciones del entorno desde el siglo XVIII.

The Castle of Mey: History. Historia oficial del castillo, desde sus primeros propietarios de la familia Sinclair hasta su adquisición y restauración por la reina madre y su posterior gestión patrimonial.

The Castle of Mey: The Castle. Descripción de la arquitectura del edificio, su planta en Z, las torres, los elementos defensivos y las características de su emplazamiento.

Highland Historic Environment Record: Castle of Mey (MHG2241). Registro arqueológico e histórico con información sobre la estructura original, las ampliaciones del siglo XIX y las intervenciones posteriores.

Rosslyn Chapel: Sinclair Castles in Scotland. Información sobre las fortalezas históricas de la familia Sinclair, la sucesión de los propietarios de Mey y las principales reformas realizadas en el castillo.

The Castle of Mey: Opening Times. Información oficial sobre los períodos de apertura, las dependencias visitables y las condiciones de acceso al castillo y sus jardines.

Fuente inicial: en.wikipedia.org

Imagen destacada: www.traveler.es